Aplicaciones internas de gestión
Herramientas propias para gestionar expedientes, pedidos, tareas o cualquier proceso que hoy hacéis en hojas de cálculo o con soluciones genéricas que no encajan.
Construimos software a medida que automatiza procesos, integra tus herramientas y escala con tu negocio. Con inteligencia artificial en el núcleo, desde el primer sprint.
Desarrollar software con IA significa construir una aplicación a medida en la que la inteligencia artificial no es un añadido superficial, sino parte del diseño desde el principio: modelos de lenguaje para procesar y generar texto, sistemas de clasificación o predicción entrenados con tus propios datos, o automatizaciones que toman decisiones basándose en patrones que un humano tardaría horas en detectar.
La diferencia con contratar una suscripción a una herramienta de IA genérica es que el software se adapta exactamente a tu proceso, tus datos y tus reglas de negocio, en vez de forzarte a adaptar tu proceso a lo que esa herramienta permite hacer. El resultado es tuyo: código propio, sin depender de que un tercero mantenga o cambie las condiciones del producto.
Las plataformas SaaS genéricas cubren el 70% de tu proceso. El 30% restante lo gestionas con hojas de cálculo, correos y trabajo manual que nadie ha automatizado porque ninguna herramienta encaja exactamente con tu operativa.
Nosotros construimos ese 30%. Software a medida con IA que conoce tus datos, tu vocabulario y tus flujos. No una integración más, sino una solución que forma parte del sistema nervioso de tu empresa.
Procesos que tardan horas pasan a ejecutarse en minutos o de forma automática sin supervisión humana.
La IA no se equivoca por cansancio ni descuido. Valida, clasifica y procesa con consistencia en cada operación.
Conectamos fuentes de datos distintas para que la información fluya sin duplicidades ni exportaciones manuales.
El sistema crece con tu negocio. Más volumen, más usuarios, más integraciones, sin reescribir la base.
Cada empresa tiene un problema diferente. Aquí tienes los tipos de software con IA que más desarrollamos, aunque casi siempre el proyecto real combina varios de ellos.
Herramientas propias para gestionar expedientes, pedidos, tareas o cualquier proceso que hoy hacéis en hojas de cálculo o con soluciones genéricas que no encajan.
Elimina el trabajo manual repetitivo: clasificación de documentos, generación de informes, envío de notificaciones, validaciones o actualización de registros.
Conectamos tu software con Salesforce, HubSpot, SAP, Shopify, WooCommerce o cualquier sistema con el que ya trabajas, sin duplicidad de datos ni procesos manuales.
Paneles de control que cruzan datos de múltiples fuentes, detectan anomalías y generan resúmenes automáticos para que el equipo tome decisiones con información real.
Asistentes internos entrenados con tu documentación, sistemas de clasificación de solicitudes, o flujos de atención que resuelven el 80% de las consultas sin intervención humana.
Software diseñado exactamente para tu flujo de trabajo: desde un generador de presupuestos con IA hasta un sistema de revisión de contratos o una plataforma de onboarding automatizado.
No toda empresa necesita software con IA en este momento. Pero si reconoces alguna de estas situaciones en tu organización, probablemente sí.
Tu equipo dedica horas a tareas manuales y repetitivas que podrían automatizarse.
Tienes datos dispersos en diferentes sistemas que no se comunican entre sí.
Los SaaS genéricos no se adaptan a tu proceso real y siempre necesitas workarounds.
Necesitas analizar grandes volúmenes de documentos, correos o registros.
Quieres escalar operaciones sin que los costes de personal crezcan en la misma proporción.
Tu competencia ya automatiza con IA y necesitas ponerte al nivel.
La integración de IA en una empresa no empieza instalando un plugin. Empieza entendiendo qué datos existen, qué flujos se pueden mejorar y qué modelo resuelve mejor el problema concreto.
Mapeamos qué información existe, dónde está almacenada y qué flujos de trabajo se pueden automatizar o mejorar con IA.
Elegimos el modelo de IA óptimo según el caso: lenguaje, visión, clasificación, predicción. No usamos IA por moda, sino cuando resuelve el problema mejor que cualquier alternativa.
Construimos el software y lo conectamos a tus sistemas existentes. La IA se integra en el flujo de trabajo, no como una capa separada que el equipo tiene que usar aparte.
Validamos el rendimiento con datos reales antes de lanzar. Ajustamos prompts, modelos y lógica hasta que el sistema funciona con la precisión que el negocio necesita.
Trabajamos en fases cortas con entregas reales en cada ciclo. Sin meses de silencio y una entrega final que no es lo que esperabas.
Antes de escribir una línea de código, entendemos el problema real. Diseñamos la arquitectura técnica y el plan de integración de IA con los sistemas actuales.
Construimos en sprints cortos para que puedas ver y usar el software desde las primeras semanas. Cada entrega es funcional, no un prototipo.
Desplegamos en producción con garantías de estabilidad. Formamos a tu equipo y ofrecemos soporte técnico real mientras el negocio evoluciona.
El software con IA maneja información sensible de tu empresa. Aplicamos estándares de nivel empresarial para garantizar que esa información está protegida en todo momento.
Todo el software que desarrollamos cumple con la normativa europea de protección de datos. Los datos de tu empresa no se comparten con terceros ni se usan para entrenar modelos públicos.
Trabajamos con APIs y configuraciones que garantizan que la información sensible de tu empresa permanece en entornos privados. Nunca exponemos datos de clientes a modelos de IA compartidos.
Diseñamos desde el principio para que el software aguante el crecimiento del negocio: más usuarios, más datos, más integraciones, sin refactorizar todo desde cero.
El software tradicional funciona con reglas fijas escritas a mano: si ocurre X, haz Y, y en cuanto la situación no encaja exactamente en esa regla, falla o necesita intervención humana. El software con IA incorpora modelos de lenguaje, de clasificación o de predicción capaces de interpretar texto, imágenes o datos sin que cada caso tenga que estar previsto de antemano: puede leer un documento y extraer la información relevante aunque el formato varíe, clasificar una solicitud según su contenido real, o tomar una decisión contextual basándose en patrones aprendidos en vez de en una lista cerrada de condiciones. La diferencia práctica es la flexibilidad: un sistema tradicional necesita que le programen cada excepción, mientras que uno con IA generaliza a partir de ejemplos y sigue funcionando razonablemente bien ante casos que no se anticiparon exactamente igual.
Un MVP funcional (la versión con las funciones esenciales para empezar a usarlo y validarlo con datos reales) suele estar listo en 4 a 8 semanas. Para sistemas más complejos, con múltiples integraciones de IA, flujos de datos propios o varios módulos que dependen unos de otros, el desarrollo completo puede extenderse entre 3 y 6 meses, pero siempre trabajando en fases con entregas parciales funcionales, no en un único bloque cerrado hasta el final. Esto significa que a las pocas semanas ya tienes algo real que probar con usuarios o con tus propios datos, en vez de esperar meses a ciegas para ver si el enfoque funciona. El plazo exacto depende sobre todo de cuántas fuentes de datos hay que conectar y de si el modelo de IA necesita ajuste fino sobre información específica de tu negocio.
Sí, y es el caso más habitual: en la mayoría de proyectos no hace falta reemplazar tu software actual desde cero. Desarrollamos capas de IA que se conectan a tu sistema existente mediante APIs, acceso directo a la base de datos o exportaciones periódicas de datos, según lo que permita la herramienta que ya usas. La IA actúa sobre la información que ya tienes (tickets de soporte, documentos, registros de clientes) sin que tengas que migrar nada ni empezar de cero. Esto reduce mucho el riesgo y el coste frente a sustituir un sistema entero: en vez de una migración completa, añades una capacidad nueva encima de lo que ya funciona, y puedes medir su impacto antes de decidir si vale la pena ir más allá.
No siempre. Los modelos de lenguaje actuales como GPT-4 o Claude funcionan bien con solo instrucciones claras y contexto suficiente desde el primer día, sin necesidad de un conjunto de datos propio para entrenarlos. Cuando el proyecto sí necesita que el modelo entienda vocabulario, casos o criterios muy específicos de tu negocio, usamos dos técnicas complementarias: RAG (Retrieval-Augmented Generation), que le da al modelo acceso a tu documentación e información en el momento de responder sin reentrenarlo, y fine-tuning, que ajusta el propio modelo con ejemplos tuyos cuando hace falta un comportamiento más consistente. La mayoría de proyectos empiezan con RAG por ser más rápido y barato de implementar, y solo se recurre a fine-tuning cuando de verdad aporta una mejora medible.
Configuramos las integraciones de IA para que tus datos no se usen para entrenar modelos públicos ni queden almacenados más tiempo del necesario para procesar cada petición, algo que está documentado en las políticas de uso empresarial de proveedores como OpenAI o Anthropic y que verificamos antes de integrarlos. Cumplimos con el RGPD en el tratamiento de cualquier dato personal, y toda la arquitectura se diseña con privacidad desde el primer día, no como un añadido posterior. Para proyectos con requisitos de privacidad más estrictos, sector regulado o datos especialmente sensibles, también ofrecemos alternativas con modelos Open Source auto-alojados, donde ningún dato sale de tu propia infraestructura en ningún momento del proceso.
El software que entregamos es tuyo: código propio, sin dependencias ocultas ni vendor lock-in. Puedes gestionarlo internamente con tu propio equipo técnico, o contratarnos para soporte y evolución continua si prefieres seguir apoyándote en nosotros. Los planes de mantenimiento que ofrecemos incluyen actualización de los modelos de IA integrados a medida que salen nuevas versiones, monitorización activa del rendimiento y del coste de las llamadas a la API, y desarrollo de nuevas funcionalidades a medida que tu negocio cambia. No es un contrato cerrado de horas: ajustamos el nivel de soporte según lo que necesites en cada momento, y toda la documentación queda contigo por si en algún momento decides gestionarlo de otra forma.
Cuéntanos cómo funciona tu empresa y qué parte del proceso te gustaría automatizar o mejorar con IA. Te respondemos con una propuesta concreta en menos de 48 horas.