CRM y gestión comercial
- HubSpot, Salesforce, Pipedrive, Zoho CRM
- Sincronización de contactos y oportunidades
- Volcado automático de leads desde web o ERP
- Actualización de estado de cliente entre sistemas
Conectamos tus herramientas para que los datos fluyan solos entre sistemas. Sin exportaciones manuales, sin errores de transcripción, sin silos de información.
Una integración de software empresarial conecta dos o más sistemas (CRM, ERP, ecommerce, herramientas de facturación o logística) para que los datos se sincronicen automáticamente entre ellos, sin que nadie tenga que exportar un archivo, copiarlo y subirlo a mano al otro sistema.
En la práctica, significa que cuando algo cambia en un sistema (un pedido nuevo, un precio actualizado, un cliente registrado) esa información llega sola al resto de herramientas que la necesitan, en minutos y sin intervención manual. Las integraciones pueden ser puntuales, conectando solo dos herramientas concretas, o formar parte de una arquitectura más amplia con un middleware central que orquesta el flujo de datos entre todos los sistemas de la empresa.
La mayoría de las empresas trabajan con entre 5 y 15 herramientas distintas. El problema no es tener muchas herramientas: es que no se hablan entre sí. Eso obliga al equipo a exportar, copiar, pegar y actualizar manualmente lo que debería fluir solo.
Cada vez que alguien saca datos de un sistema para meterlos en otro, hay riesgo de error, hay tiempo perdido y hay información desactualizada. La integración elimina ese paso intermedio de raíz.
Los sistemas se sincronizan en tiempo real o por intervalos definidos. No hay versiones antiguas ni registros desactualizados por olvido.
Los datos pasan directamente de sistema a sistema. No hay nadie copiando a mano, no hay errores tipográficos, no hay campos que se olvidan.
Cada hora que el equipo deja de invertir en exportar y cruzar datos es una hora disponible para tareas que requieren criterio humano.
Cuando los datos fluyen entre sistemas, puedes ver el estado real de tu operación sin depender de que alguien haya actualizado el spreadsheet.
Trabajamos con las herramientas más usadas en empresas. Si tiene API o permite exportación de datos, podemos conectarla al resto de tu stack.
También trabajamos con:
No todas las integraciones son iguales. La arquitectura depende de los sistemas involucrados, el volumen de datos y los requisitos de tiempo real.
Cuando ocurre un evento en un sistema (nuevo pedido, lead creado, pago recibido), la integración lo envía al siguiente de forma instantánea. Ideal para flujos que no admiten retrasos.
Transferencia de datos en lotes a intervalos definidos: cada hora, cada día o según tus necesidades. Útil para volúmenes grandes o sistemas que no soportan webhooks.
Cuando los datos deben transformarse, combinarse o enrutarse entre varios sistemas, construimos una capa intermedia que gestiona la lógica sin modificar los sistemas originales.
Para sistemas legacy o sin API, gestionamos importaciones y exportaciones automáticas por CSV, XML o Excel. Sin copiar y pegar, sin retrasos, sin errores manuales.
La integración no es un concepto abstracto. Estos son ejemplos concretos del tipo de conexiones que construimos para empresas.
Un fabricante con tienda online necesitaba que cada pedido en Shopify actualizase el stock en su ERP y generase el albarán de entrega. Automatizamos el flujo completo: pedido → ERP → almacén → notificación de envío, sin que nadie tocase nada.
Un lead llega desde la web, se registra en HubSpot con los campos correctos, se asigna al comercial de su zona y recibe un email de bienvenida personalizado en menos de 30 segundos. Sin intermediarios manuales.
Una empresa con ventas en canal online y offline necesitaba ver toda la facturación consolidada. Conectamos el ERP, la pasarela de pago y la plataforma ecommerce en un único feed que alimenta su herramienta de reporting.
Un cliente con un ERP de hace 15 años que solo exportaba en Excel. Automatizamos la lectura de esos ficheros, la transformación de datos y el volcado en su nuevo CRM, eliminando 3 horas semanales de trabajo manual.
Antes de escribir una línea de código, entendemos exactamente qué datos necesitan moverse y por qué. La integración que no se diseña bien hay que rehacerla.
Analizamos qué herramientas tienes, qué datos necesitan compartir y qué APIs o mecanismos de exportación están disponibles en cada una.
Definimos el flujo exacto de datos: qué se sincroniza, en qué dirección, con qué frecuencia y qué transformaciones son necesarias antes de llegar al destino.
Desarrollamos la integración, la probamos con datos reales y validamos con tu equipo que el resultado es exactamente lo que se necesitaba.
La integración entra en funcionamiento con alertas activas. Si algo falla, lo sabemos antes que tú. Incluimos documentación y formación para tu equipo.
Integración del fichero de precios del proveedor con la tienda online: sincronización automática en menos de 15 minutos, sin exportaciones manuales ni errores de transcripción.
Cualquier herramienta que tenga API: CRM como HubSpot o Salesforce, ERP como SAP o Odoo, plataformas ecommerce como Shopify o WooCommerce, herramientas de gestión de proyectos, sistemas de facturación, bases de datos propias y prácticamente cualquier SaaS que publique documentación de API, que hoy es la mayoría del software empresarial moderno. Si la herramienta concreta que usáis no tiene API disponible (más habitual en software antiguo o muy específico de un sector), valoramos alternativas como importación periódica de ficheros, acceso directo a base de datos si es viable, o conectores intermedios que hagan de puente. El punto de partida siempre es el mismo: revisar qué sistemas tenéis hoy y cómo exponen sus datos, antes de decidir la forma técnica de conectarlos.
Depende de la complejidad. Una integración entre dos herramientas con APIs bien documentadas puede estar en producción en 2 a 4 semanas. Proyectos con varios sistemas conectados a la vez, transformaciones de datos más complejas (formatos distintos, campos que no coinciden uno a uno) o autenticaciones de nivel empresarial pueden llevar de 6 a 10 semanas. En cualquier caso, siempre entregamos en fases: la primera conexión funcional se pone en marcha cuanto antes, y a partir de ahí se van sumando el resto de sistemas o reglas, en vez de esperar a tener todo terminado para que puedas empezar a ver el beneficio de que los datos ya no se muevan a mano.
Las integraciones que construimos incluyen monitorización de errores y alertas desde el primer día. Si un proveedor cambia su API, algo que ocurre de vez en cuando sobre todo con herramientas que lanzan nuevas versiones, el sistema notifica el fallo de inmediato en vez de fallar en silencio durante días sin que nadie se entere. Con nuestros planes de mantenimiento, nos encargamos de revisar y adaptar la integración a esos cambios para que siga funcionando sin que tengas que estar pendiente tú, ni descubrir el problema semanas después porque algún dato dejó de sincronizarse. Es una parte del servicio que muchas veces se pasa por alto al contratar una integración, pero es donde más problemas silenciosos suelen aparecer con el tiempo.
Sí. Usamos autenticación OAuth 2.0 o tokens de API con los permisos mínimos necesarios para cada integración concreta, nunca acceso más amplio del que hace falta. Los datos en tránsito van cifrados, nunca almacenamos credenciales en texto plano, y seguimos las mejores prácticas estándar de seguridad en APIs: rotación de tokens, registro de accesos, límites de frecuencia. Si tu empresa tiene requisitos de cumplimiento normativo específicos (sector regulado, RGPD estricto, auditorías periódicas), podemos adaptar la arquitectura de la integración a esos requisitos concretos, incluyendo dónde y cómo se procesan los datos en tránsito entre sistemas.
No. El objetivo de la integración es precisamente que los sistemas actuales sigan funcionando tal como están, pero compartiendo datos automáticamente entre ellos. No hay que migrar información, cambiar de plataforma ni pedirle a tu equipo que aprenda una herramienta nueva. La integración actúa como el puente que faltaba entre las herramientas que ya usáis día a día: sigues trabajando en tu CRM, tu ERP o tu hoja de cálculo exactamente igual que antes, solo que ahora los datos que antes movías a mano entre uno y otro fluyen solos. Es una de las razones por las que las integraciones suelen tener un retorno más rápido que sustituir un sistema entero.
Una integración conecta dos o más sistemas para que compartan datos entre sí, por ejemplo que un pedido nuevo en tu tienda online aparezca automáticamente en tu ERP. Una automatización define qué ocurre después con esos datos: crear una tarea, enviar un email, generar un documento, actualizar un estado. En la práctica casi siempre se combinan: primero se integran los sistemas para que la información fluya sin intervención manual, y después se automatizan los flujos de trabajo que actúan sobre esa base ya conectada. Por eso muchos proyectos empiezan pidiendo una integración y terminan incluyendo también automatización, una vez que los datos ya están donde tienen que estar.
Cuéntanos qué sistemas usas y qué datos necesitan sincronizarse. Te decimos si es viable, cuánto llevaría y qué impacto tendría en el día a día de tu equipo.