Herramientas internas de gestión
Aplicaciones propias para gestionar expedientes, pedidos, proyectos o cualquier proceso que hoy llevas en hojas de cálculo o con una combinación de herramientas que no encajan.
Construimos software que encaja exactamente con tus procesos. Sin licencias que se acumulan, sin funcionalidades que no usas, sin depender del roadmap de otra empresa.
El software a medida es una aplicación diseñada y construida específicamente para los procesos de tu empresa, en vez de un producto genérico (ERP, CRM o herramienta SaaS estándar) al que tienes que adaptar tu forma de trabajar. Cuando una herramienta genérica no encaja del todo, el equipo acaba compensando con hojas de cálculo paralelas, pasos manuales o workarounds que se acumulan con el tiempo.
El software a medida elimina ese desajuste: se construye alrededor de cómo trabaja realmente tu empresa, no al revés. Además, el código es tuyo, sin licencias por usuario que escalan con cada contratación ni dependencia de que un proveedor externo decida qué funciones mantener o retirar.
Las plataformas SaaS están diseñadas para el caso de uso más común. Cuando tu proceso tiene matices propios del sector, reglas de negocio específicas o flujos que no siguen el estándar, siempre acabas construyendo workarounds sobre workarounds.
El software a medida elimina ese problema. Se construye para encajar con tu proceso, no al revés. Y crece contigo sin que tengas que esperar a que el proveedor lo incluya en su hoja de ruta.
El software refleja exactamente cómo trabaja tu equipo, con tu terminología, tus campos y tus reglas.
No hay módulos innecesarios ni funcionalidades que ocupan espacio. Solo lo que tu empresa necesita.
Conectamos el software con las herramientas que ya usas para que la información fluya sin duplicidades.
Añades módulos, usuarios o integraciones cuando los necesitas, sin cambiar de plataforma ni migrar datos.
Cada empresa tiene un flujo diferente. Aquí tienes los tipos de software que desarrollamos con más frecuencia, aunque casi siempre el proyecto combina varios de ellos.
Aplicaciones propias para gestionar expedientes, pedidos, proyectos o cualquier proceso que hoy llevas en hojas de cálculo o con una combinación de herramientas que no encajan.
Plataformas web donde tus clientes o proveedores pueden consultar el estado de sus pedidos, subir documentos, aprobar presupuestos o acceder a información en tiempo real.
Módulos de facturación, gestión de contratos o ERP adaptados a tu sector y a tu forma de trabajar, sin las limitaciones ni el exceso de funcionalidades de las soluciones genéricas.
Paneles de control que consolidan datos de distintas fuentes y muestran los indicadores que importan a cada rol del equipo, sin exports manuales a Excel.
Sistemas para gestionar la incorporación de nuevos empleados, la formación interna o la certificación de equipos, adaptados a tu estructura y procesos de RRHH.
Software específico para sectores con procesos propios: logística, industria, salud, legal, inmobiliario. Construido desde cero para ajustarse a la normativa y flujos de tu sector.
No toda empresa necesita software a medida ahora mismo. Pero si reconoces alguna de estas situaciones, probablemente el coste de no tenerlo es mayor que el de construirlo.
Gestionáis procesos clave en hojas de cálculo compartidas que nadie controla bien.
Usáis varios SaaS que no se comunican y el equipo duplica trabajo entre sistemas.
La herramienta que usáis tiene un 60% de funcionalidades que no necesitáis y le falta el 40% que sí.
Pagáis licencias por usuario que se van acumulando a medida que crece el equipo.
Dependéis de un proveedor de software que decide cuándo y cómo evoluciona la herramienta.
Tenéis procesos muy específicos de vuestro sector que ningún SaaS del mercado resuelve bien.
El software a medida solo funciona si entiendes el problema antes de diseñar la solución. Por eso empezamos siempre con las personas que van a usar el sistema, no con la tecnología.
Entendemos el problema antes de escribir código. Mapeamos procesos, entrevistamos al equipo y definimos exactamente qué debe hacer el software y qué no.
Diseñamos la estructura del sistema, los flujos de usuario y la arquitectura técnica. Validamos el diseño contigo antes de empezar el desarrollo.
Construimos en ciclos cortos con entregas funcionales cada 1-2 semanas. Puedes ver y usar el software desde las primeras semanas, no solo al final.
Ponemos el sistema en producción, formamos al equipo y entregamos el código fuente y la documentación. El software es tuyo.
Trabajamos en fases cortas con entregas funcionales en cada ciclo. Sin meses de silencio y una entrega final que no es lo que esperabas.
Antes de diseñar nada, entendemos cómo trabaja tu empresa. Mapeamos los flujos reales, identificamos los cuellos de botella y definimos el alcance exacto del proyecto.
Trabajamos en sprints cortos con entregas funcionales en cada ciclo. No hay meses de silencio: cada semana hay algo nuevo que revisar y validar.
Desplegamos en producción con garantías de estabilidad, formamos al equipo y ofrecemos soporte técnico mientras el sistema se afianza en el día a día.
Demasiadas empresas dependen de un proveedor de software que puede subir precios, cambiar condiciones o dejar de dar soporte. El software a medida elimina esa dependencia.
El código que desarrollamos es tuyo. Te entregamos el repositorio completo y toda la documentación. Sin cláusulas de licencia ni dependencia de nuestra plataforma.
No dependes de nosotros para hacer funcionar el sistema. Puedes gestionarlo internamente o con cualquier otro proveedor técnico en cualquier momento.
Diseñamos la arquitectura para que el software aguante el crecimiento: más usuarios, más datos, más módulos, sin tener que reescribir desde cero.
Un SaaS estándar (una suscripción a una herramienta como las que usa cualquier empresa) está diseñado para el mercado general: cubre los procesos comunes a muchas empresas distintas, con la configuración que el fabricante decidió que servía para la mayoría. El software a medida se construye para tu flujo de trabajo concreto, con tus nombres de campo, tus reglas de negocio y tus integraciones específicas, en vez de las genéricas que trae de fábrica una herramienta pensada para miles de clientes distintos a la vez. La diferencia se nota sobre todo cuando tu proceso no encaja del todo en lo que la herramienta permite: en un SaaS tienes que adaptar tu forma de trabajar a sus límites, y en software a medida es la herramienta la que se adapta a como trabajas tú, no al revés.
Depende del alcance del proyecto. Un módulo interno o una herramienta de gestión sencilla, con un objetivo bien acotado, puede estar lista en 4 a 8 semanas. Para plataformas más completas, con varios módulos que interactúan entre sí y múltiples integraciones con otros sistemas, trabajamos en fases de 2 a 4 meses, con entregas parciales funcionales en cada ciclo en vez de un único lanzamiento al final. Esto significa que puedes empezar a usar y validar partes del sistema mientras el resto sigue en desarrollo, y ajustar el rumbo si algo no encaja como esperabas antes de que el proyecto esté completamente cerrado. El factor que más alarga el plazo suele ser el número de integraciones con herramientas externas, no la complejidad de la lógica de negocio en sí.
Sí, completamente. Entregamos el código fuente completo y toda la documentación técnica necesaria para mantenerlo, sin cláusulas que restrinjan su uso ni licencias recurrentes atadas a nosotros. No hay dependencia de Fundy para que el sistema siga funcionando: puedes gestionarlo con tu propio equipo técnico, contratar a otro proveedor si en algún momento lo prefieres, o seguir trabajando con nosotros para su evolución si te funciona bien la relación. Esto es una diferencia importante frente a muchas herramientas SaaS, donde dejas de tener acceso a tus datos y a la lógica del sistema en cuanto cancelas la suscripción — con software a medida, el software sigue siendo tuyo pase lo que pase con el proveedor que lo construyó.
En la mayoría de los casos sí. Integramos el software nuevo con CRM, ERP, sistemas de facturación, plataformas de ecommerce o cualquier herramienta que exponga una API — que es como la mayoría del software empresarial moderno permite que otros sistemas se conecten con él. Si el sistema actual no tiene una API disponible (algo más habitual en herramientas antiguas o muy específicas de un sector), estudiamos alternativas como exportaciones periódicas de datos, acceso directo a la base de datos si es viable, o automatización a nivel de interfaz cuando no queda otra opción. El objetivo siempre es el mismo: que la información fluya entre sistemas sin que alguien tenga que moverla a mano.
El software a medida está diseñado precisamente para evolucionar, no para quedar congelado en el momento del lanzamiento. Podemos añadir módulos nuevos, modificar reglas de negocio existentes o integrar herramientas adicionales en cualquier momento, según cambien las necesidades de tu empresa. Ofrecemos planes de mantenimiento y evolución continua pensados para eso: no son un contrato cerrado de horas sin sentido, sino un acuerdo que se ajusta a cuánto necesitas que el software siga creciendo contigo. Esto es otra ventaja frente a muchas herramientas genéricas, donde un cambio en tu proceso de negocio puede significar esperar a que el fabricante decida implementarlo (si es que lo hace) en vez de poder pedirlo directamente.
No es obligatorio. Diseñamos los sistemas para que sean manejables por personas sin perfil técnico en el día a día: interfaces claras, procesos bien guiados y documentación pensada para quien va a usar el software, no solo para desarrolladores. Incluimos formación al equipo durante la entrega, y si necesitáis respaldo continuado (para incidencias, dudas de uso o cambios pequeños) ofrecemos planes de soporte técnico que cubren justamente eso, sin que tengáis que contratar un desarrollador interno solo para mantener el sistema funcionando. Si en el futuro decidís tener equipo técnico propio, toda la documentación y el código quedan preparados para que puedan tomar el relevo sin fricción.
Cuéntanos cómo trabajáis y qué parte del proceso os genera más fricción. Te respondemos con una propuesta concreta en menos de 48 horas.